Me toman por una funcionaria

Me piden que haga un testimonio sobre el uso que he hecho de las medidas de conciliación que esta empresa pone a nuestra disposición y la verdad es que resulta muy fácil, pues si hay algo que esta compañía lleve por bandera, al menos desde que he empezado a trabajar en ella, es el compromiso con la protección el entorno familiar y con el desarrollo personal – a todos los niveles – de sus empleados.

En contra de lo que puede ocurrir, (y de hecho suele ser lo más habitual en la mayor parte de las empresas de nuestro país) en Reale la conciliación no es una bonita palabra a la que recurrir cuando se trata de dar una determinada imagen de cara a la galería. En mi caso concreto, a los hechos me remito…

Cuando yo comencé mi andadura en esta casa estaba a punto de cumplir treinta años y tenía pareja estable. Lo cierto es que veníamos pensando desde hacía tiempo en ser padres y era un gran motivo de ilusión para nosotros… Me allanaron el camino y fue así por varios motivos…

El primero es la firme voluntad de estabilidad laboral que viene siendo la principal característica de Reale hasta donde alcanza mi conocimiento…. Antes de tener un hijo uno se lo piensa un poco si no tiene un contrato indefinido, puesto que si tienes un mínimo sentido de la responsabilidad tiendes a sopesar no sólo lo que  deseas, sino también las circunstancias en las que uno te encuentras, la posibilidad de darle un tiempo y una atención a tu futuro hijo.

Eso sí, al firmar mi contrato laboral con Reale sabía que en algún momento iríamos a por nuestro sueño.

Pero no terminaban aquí las notables diferencias que caracterizan el sorprendente convenio colectivo de esta compañía. La verdad es que me quedé con la boca abierta cuando mis compañeros me comentaron que se nos permitía una reducción de jornada de una hora sin reducción de sueldo por tener un hijo menor de tres años…. Medida que luego se amplió a cinco años…

Todavía recuerdo la cara con la que nos miraron estupefactos nuestros amigos cuando se lo comentamos… Aun a día de hoy, al comentar mi horario con cualquier persona que no sepa dónde trabajo, me toman por una funcionaria…

Y es que tristemente todavía en nuestro país sorprende que la política de una empresa consista en primar la eficiencia  antes que el hecho de echar horas y horas en el centro de trabajo. El planteamiento de esta compañía, para fortuna de los que prestamos servicios en ella, es el de intentar lograr tener empleados con un elevado grado de satisfacción, a sabiendas de que el mismo redundará sin duda en la calidad del servicio prestado.

Reale está contigo en la crianza desde el minuto cero… Vamos te cubren el seguro médico, dándote ya en principio la opción de escoger el mejor centro para dar a luz. Y qué ilusión recordar el día que volvimos del hospital y nos llamaron al timbre para venir a traernos una cesta llenita de productos para bebés…

Además de la jornada reducida, en mi caso concreto, decidí que lo mejor para mi familia era dejar de trabajar durante unos meses para estar lo más cerca posible de mis hijas mientras eran bebés. Es decir, tanto en el caso de mi hija pequeña como en el de la mayor decidí solicitar una excedencia.

Ciertamente mi postura podría no haber sido aceptada en cualquier otro entorno, o incluso podría haber sido interpretada en cualquier otro lugar, como un síntoma de clara desafección con los objetivos de la empresa, pero afortunadamente esa interpretación errónea de mi situación no se dio en Reale.

Solamente tuve que comentarles mi solicitud a mis superiores y me dieron luz verde sin un atisbo de recriminación (y he de aclarar que la misma no tuvo lugar ni en ese momento, ni a la larga ni hoy en día). Ni por un instante he tenido siquiera  la percepción de que mi imagen laboral haya quedado dañada por hacer uso de la excedencia por cuidado de hijo menor de tres años con derecho a reserva de puesto de trabajo…Y la verdad es que ése es un regalo que queda para toda la vida, el tener el grandísimo privilegio de poder darles a tus niños toda la atención que necesitan durante sus primeros años, tan determinantes en su formación y desarrollo.

Yo puedo decir que me he permitido el enorme lujo de ser madre a tiempo completo sin abandonar el mundo laboral… Si hubiese tenido que escoger entre una de las dos opciones seguro que hubiese sido muy duro para mí, pero no llevaré conmigo esa carga, todo lo contrario, puedo considerar, mirando hacia atrás, que he acompañado y apoyado a mis hijas.

Y no sólo en esos primeros momentos, cada curso escolar volvemos a recordar la firme e indiscutible voluntad de apoyo a la familia y la infancia que esta empresa ejerce por activa y por pasiva, con las ayudas económicas para la guardería, para la compra de libros de texto. Los empleados de Reale no estamos expuestos a las políticas de recorte que puedan aplicar en estos campos los diferentes gobiernos, al encontrarnos bajo el paraguas protector que esta empresa ha tenido a bien brindarnos.

Mañana mismo tengo que llevar al dentista a una de mis hijas, pues le tienen que poner dos empastes y (oh, alivio) resulta que con nuestra póliza médica, ni siquiera tengo que pagar una franquicia. Si por ejemplo un día no se te hace posible tener une cita médica por la tarde, puedes usar las horas por asuntos propios que el convenio te concede, y recuperarlos después en un plazo de tres semanas…

Por todos los motivos que he expuesto es por lo que me siento una auténtica privilegiada al formar parte de esta compañía, desde luego tendrían que hacerme una oferta increíble en otra empresa para que llegase siquiera a considerar dejar de trabajar aquí, Reale para mí es algo más que un trabajo, es una parte fundamental de mi vida. ¡Seguid así, vais por el buen camino!

Natalia Mouriño. Reale Seguros

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