Plutón ya no es un planeta

Debo reconocer que fue una sorpresa cuando desde el departamento de RSC de Orange (empresa en la que trabajo desde hace 11 años) me pidieron  que  contara mi experiencia personal  sobre la jornada reducida que disfruto desde hace seis. 

Lo primero que me vino a la cabeza según me lo estaban  proponiendo es “¿Tan raro es que un padre se coja una reducción de jornada para cuidar de sus hijos?”. Pues parece ser que muy habitual no es, así que me animé a contar cómo ha sido.

Mi historia no es muy diferente a la de cualquier madre o padre que trabaje. Con mi primer hijo, me encargaba de llevarlo a la guardería luego comenzaba la jornada laboral (8 horas y media), jornada partida con un hora y media de comida y, si a esto además le sumabas el atasco de ida y el vuelta a casa, te encontrabas con un jornada de 12 horas. Creo que a más de uno le sonará lo de llamar a casa para decir que llegas al baño y al biberón. 

Cuando nació el segundo ya me estaba haciendo a la idea de que volvería a ser la misma historia pero hablando con compañeros de trabajo me enteré de que dos de ellos se había cogido una reducción de jornada por guarda legal para el cuidado de sus hijos. Por esta época trabajaba en el área técnica de Orange donde el personal es mayoritariamente masculino y  estos dos compañeros fueron los que me informaron  de las posibilidades de la reducción, los porcentajes de tiempo, sueldo, beneficios sociales, etc.

Pero lo que facilitaba realmente la conciliación era que al coger la reducción por guarda legal (1/8 en mi caso) podías realizar tu trabajo en jornada continua. El acuerdo al que se había llegado con la empresa en este sentido era perfecto, a tu reducción le sumabas la hora y media de comida; hacer una jornada laboral de 7 horas de manera continua era poder tener el tiempo que necesitaba para cuidar de mis hijos.

En mi caso el sueldo se reducía en un 12,5% a lo que había que sumar la pérdida de los cheques de comida. Para mí fue una buena opción y mereció la pena sin duda, pero entiendo que esto no es asumible para muchas familias. 

Ha sido un privilegio. Durante estos 6 años, he podido llevarles  y recogerles primero de la guardería y luego del colegio cada día, llevarles al parque, a los cumpleaños, ayudarles con los deberes, enseñarles a patinar y montar en bici, jugar juntos a la peonza, etc. El tiempo que paso con ellos no tiene precio y, si lo piensas bien, como vamos a trabajar hasta los 67 años, ¿por qué no cambiar nuestras prioridades y dedicarles más tiempo sobre todo cuando son pequeños?

Hace poco, preparando un examen de “cono” (conocimiento de medio, lo que antes era Ciencias Naturales y Sociales y que ahora ha vuelto a cambiar de nombre; misterios de los planes de educación) y repasando los planetas, iluso de mí, le dije a mi hija que Plutón era el planeta más alejado del Sol; ella me dijo “pero papá, Plutón no es un planeta”.

¿Cómo que Plutón no es un planeta? Lo ha sido toda la vida.

Lo miró en la Tablet, yo tenía mi smartphone con 4G en el bolsillo de atrás del pantalón listo para mirarlo en Google, pero no tuve tiempo ni de desbloquearlo, tablet en mano me leyó textualmente:

“Plutón ha dejado de ser considerado un planeta, por lo que el Sistema Solar pasa de nueve a ocho. A esta conclusión han llegado los casi 2.500 científicos…” 

Pues sí hija, tienes razón.

Cada vez tengo más claro que no vamos a llegar controlar las nuevas tecnologías como lo hacen nuestro hijos pero tenemos que estar ahí para educarles.

Pues sí, afortunadamente muchas cosas están cambiando. Plutón ya no es un planeta, algunas empresas toman medidas para conciliar vida laboral y personal (aunque es nuestra obligación pedir más) y cada vez hay más padres que se cogen reducción de jornada para cuidar y educar a sus hijos. 

Alberto Bajo. Orange

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